viernes, 12 de agosto de 2011

Uno que sea un placer culposo.

Escalofrios - R. L. Stine y Haunted Kids - Allan Zullo.

Lo se, el reto es de un libro por día, pero este día en particular amerita una confesión. Confieso que me encantan las historias de terror y que Stephen King es uno de mis autores favoritos, a causa de sus libros (y ayudado por Criminal Minds) le tengo miedo a los gringos porque aparentemente allá es muy fácil que alguien entre en una crisis psicótica y secuestre, descuartice, torture y asesine a alguien. O que un payaso asesino, un perro (también psicótico y enfermo) o esporas alienígenas intenten acabar con todo ser humano alrededor. O que esporas alienígenas colonicen los cuerpos de asesinos en serie (que al parecer en Estados Unidos hay de a 3 por kilómetro cuadrado) y ayudados por perros y payasos armen el arroz con mango del fin del mundo. ¿Ya les dije que Ronald McDonald aun me da miedito?

La serie "Escalofríos" -cuyo único autor es Stine- se compone de cuentos cortos de "terror" dirigidos un público infantil, pasa lo mismo con la de "Haunted Kids" de Zullo. Confieso que este es mi placer culposo porque las series son malas: tienen la misma estructura, los personajes usualmente son pre adolescentes que se ven envueltos en situaciones de misterio que deben resolver enfrentándose y superando obstáculos y peligros y casi todos los libros tienen el mismo final: el protagonista adolescente resuelve el misterio y aprende algún tipo de lección. Si, yo leía esto por las tardes para tratar de olvidar las pesadillas en las que Ronald McDonald llegaba a mi barrio y mataba niños y de paso perderle el miedo a estas historias.

Termino de confesar mi placer culposo por estos libros admitiendo que de la colección que una vez tuve de estos autores -y que después de cambiar de ciudad un par de veces- me quedan 10 de Stine y 2 de Zullo. Eso si, de Stephen King no se me ha perdido ninguno.

2 comentarios:

ApoloDuvalis dijo...

Buenísimo que hayas confesado. Ahora me dará menos vergüenza.

Pablo Torres Méndez dijo...

Al leerlo comulgo con la idea de sentirme más libre para así confesar mis
propias vanalidades lectoras...

Claro, cuando inicie la tarea de los
30 libros ;)